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sábado, 12 de julio de 2014

La terapeuta

Tenia 24 años y estaba saliendo de una relación tormentosa, cuando tome la gran decisión de no hundirme más en la miseria y empezar a luchar por mi misma.

Al año de pasar todas las noches llorando por que el novio que tuve, me dejo; me dije a mi misma que era tiempo de cambiar y de buscar una solución al problema, y lo mejor para ello era mantener mi mente ocupada, pues la única manera de ocupar la mente muchas veces es trabajando o estudiar. Mi caso fue buscarme un trabajo, no importaba que tipo de trabajo fuera, solo que me hiciera eliminar ideas tontas de mi cabeza que atormentaban el alma.

Una mañana me arregle lo mejor posible y prepare mi hoja de vida, salí a la calle y en la esquina cerca de casa eche mi suerte al viento para ver a que dirección me llevaba. Fue allí donde el viento me definió hacia donde comenzaría todo.

El viento me llevó en dirección al sur, en el cual a tres cuadras de la casa, hay un spa en el cual entre tan decidida a pedir trabajo, lo más impresionante fue que me aceptaron de inmediato, empecé una semana de prueba.

Ese mismo día, llego un hombre; mayor, alto y los pocos cabellos que tenía en la cabeza eran canosos, me presente con el y entramos a la cabina de masaje,  había calor en ese cuarto y el hombre se quito toda la ropa, no quería que le pusiera toalla por que estaba acalorado.

El hombre se puso boca abajo y yo comencé el masaje, con la mirada busca el control del aire acondicionado pero no lo encontraba, mientras el tipo me sacaba platica y me preguntaba cosas muy personales me dijo que le tallara bien los gluteos y entonces lo hice pero al momento de voltearlo el me empezó a decir que le tallara también el pene, me decía: (el se siente muy solito, quiere sentir tus manos) y yo con mi inexperiencia no sabía que decir o hacer. Pensaba si acaso eso también se hacia al dar un masaje, no tenía la menor idea de que se trataba.

Entonces el hombre se levanto furioso y se metió al baño, se ducho rápidamente, se seco y bajo a la recepción. En ese momento no supe lo que le dijo a la encargada, pero ella manejo la situación y el tipo subió con otra terapeuta, entonces supuse que me despedirían por no hacer lo que el cliente pedía, pero no me importaba por que sentía que no debería hacer algo así ni por que fuera parte del trabajo que allí se desempeñará. A pesar de no saber si era cierto que hacían ese tipo de trabajos.

Fue así como perdí la inocencia que aún quedaba en mi y empecé a conocer un poco más al mundo y sus alcances. Después de eso todo fue diferente...

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